Pellizza da Volpedo
(1868-1907)

EL MUNDO
DE PELLIZZA ENTRE
VOLPEDO Y TORTONA

Los paisajes del arte:
un recorrido para descubir
el tiempo, el lugar
y la obra del autor
de
Il Quarto Stato
(El Cuarto Estado)

BIOGRAFIA
Giuseppe Pellizza nace en Volpedo en 1868, en el seno de una familia propietaria de tierras. Inicia su formación asistiendo a algunas de las instituciones de arte más importantes de la época (la Academia Brera de Milán, la Academia de San Lucas y la Academia de Francia, en Roma, la A. de Florencia, la A. “Carrara” en Bérgamo y la A. Ligústica de Génova). Luego, decide radicarse y trabajar en su ciudad natal, edificándose un propio atelier junto a la casa paterna. Debido a sus raíces de corriente Realista, se ve confrontado a la respuesta de sus contemporáneos Giovanni Segantini, Gaetano Previati y Angelo Morbelli, este último se convierte en su gran amigo. Pero serán los debates con Plinio Nomellini, que lo llevarán a experimentar y, posteriormente, a adoptar en forma definitiva la técnica del Divisionismo. Contrae matrimonio con Teresa Bidone, en 1892, y luego nacen sus hijas Maria y Nerina. La primera mitad de los años noventa, los dedica enteramente al perfeccionamiento de su técnica, experimentada en el 1893 con En el Granero, y que alcanza cierto valor en Paños al sol , en 1895. En su recorrido atraviesa obras de temática Realista (Esperanzas Perdidas, 1985) y Simbolista (El Espejo de la Vida, 1898). Paralelamente, ya desde 1892, con Embajadores del Hambre, empieza a tomar forma la idea de una pintura de características sociales; un pensamiento de tipo filosófico e histórico, el análisis de la realidad en que vive, la reflexión constante sobre la posibilidad de manifestar un ideal, se traducen en la representación simbólica de Fiumana (1895), y se transfieren inmediatamente en El Cuarto Estado, un óleo en el cual el pintor trabaja ininterrumpidamente desde 1898 hasta 1901. En Autorretrato, se reflejan claramente la conciencia plena de su rol y su cultura. Al final, como resultado de una evidente madurez, concibe grandes obras de tenor simbólico como El sol (1904) y el pentagonal ciclo del amor a través de la vida. A este último proyecto se dedicaba antes morir, en Volpedo, 1907.

LAS RAÍCES CON SU CIUDAD NATAL
“He vivido intensamente en estos meses, durante los cuales, el silencio se interpuso entre nosotros. He vivido una intensa actividad intelectual aquí, en mi valle y en mi estudio, donde paso la mayor parte de la jornada, breve según mis sueños. He trabajado febrilmente y difícilmente descansado, he amado y he llorado. Me he sentido arriba en lo alto, y abajo en el polvo.” (Carta a Neera, 16-10-1896).
“Yo vivo siempre la mayor parte del año aquí en Volpedo, hice agrandar el estudio de modo que pueda trabajar cómodamente aún en grandes cuadros”. (Ibid)
“Yo trabajo, trabajo, trabajo y siempre aquí en mi despacho donde estoy mucho más cómodamente que antes, ya que hice agrandar mi estudio como para poder hacer cuadros de gran dimensión. Aparentemente me hallo aislado, pero en realidad no lo estoy, por la amistad que mantengo con muchos artistas y literatos.” (Carta al amigo Alberto Callatrone, 12-12-1896).

VOLPEDO
EL ESTUDIO

El Estudio, ubicado sobre el límite de la pequeña ciudad de Volpedo, recobró su aspecto original luego de una cuidadosa restauración llevada a cabo entre 1990 y 1994. Éste consiste en un espacioso salón (de 7 x 8,30 x 5,60 m) que el joven Pellizza construyó junto a la casa de Via Rosano, a inicios de 1888. En 1896, fue ampliado e iluminado gracias al tragaluz que hoy existe, y que el mismo pintor diseñó. En 1966 sus hijas Maria y Nerina donaron el Estudio al Municipio de Volpedo a efectos de abrirlo al público y a los estudiosos, con “fines instructivos”. Se construyó, entonces, la actual escalera de ingreso externa, ya que originalmente se accedía sólo desde el interior de la casa. En el Estudio aún se conservan instrumentos de trabajo pertenencientes al pintor, objetos de uso cotidiano, libros, y parte de su correspondencia. También algunas de sus obras, como los retratos del padre y la madre, un juvenil autorretrato en óleo y otro que lo recalca en su madurez, realizado en carbonilla conté sobre tela, relacionado estrechamente con el Autorretrato que se halla en el Palacio de los Uffizi; además, dos bocetos en preparación de El Cuarto Estado.
El Estudio, ejemplar típico de un atelier del Ochocientos, raramente expuestos al público, se nos presenta en la actualidad, no solamente como testimonio de la memoria de Pellizza, sino como un ambiente vivo, que transporta al visitante a comprender lo profundo de la sensibilidad del artista, los secretos de su personalidad, y la cultura de un pintor y su ciudad: Volpedo.

VOLPEDO
LOS SITIOS DE PELLIZZA

Entre los años 2000 y 2001, la Asociación Pellizza de Volpedo realizó un itinerario dedicado a los “sitios pellizzianos”, colocando en las calles diez reproducciones a escala, situadas convenientemente, de modo que el expectador pueda confrontar cada obra con el paisaje en el que fue inspirada. Los cavalletes que sostienen cada reproducción, son copia exacta del que utilizaba Pellizza en sus pinturas realizadas a campo abierto, donde además solía transcurrir la mayor parte de su tiempo. El cavallete original, se encuentra hoy en el Estudio de la calle Rosano.
El itinerario, realizado en colaboración con las autoridades del Municipio de Volpedo, la Provincia de Alejandría y la Región Piemonte, en el ámbito del proyecto “Valorización del sitio de los artistas de la provincia de Alejandría”, constituye un auténtico museo a plein aire, a través del cual, los visitantes se introducen en un viaje de exploración de la Volpedo pellizziana.

VOLPEDO
LA PLAZA DEL CUARTO ESTADO

“Estamos en un pueblo de campo, son casi las diez y media de una mañana de verano, dos campesinos avanzan hacia el observador, ambos elegidos como representantes de las personas que vienen detrás, para interceder ante el señor de la hacienda por una causa en común . . .”
Con estas palabras Pellizza describía, en 1892, su proyecto acerca de un cuadro de inclinación social, destinado a personificar su ideal “no de un arte, por el arte mismo, sino de un arte por la humanidad”. Un proyecto que llevaría a cabo con el nombre de El Cuarto Estado (1898-1901), luego de una elaboración ardua a través de obras precedentes como Embajadores del hambre (1891-1892) y Fiumana (1895).
La pequeña Plaza del Cuarto Estado, en la que Pellizza centró esta gran pintura (293 x 545 cm.) conserva perfectamente las dimensiones y perspectiva de fines del Ochocientos, gracias a importantes tareas de restauración realizadas durante la última década.
Si nos situamos en el mismo punto en el que Pellizza pintaba (un farol a propósito indica el lugar exacto), de espaldas a la fachada del Palazzo Malaspina, podremos visualizar con facilidad el escenario de El Cuarto Estado, ambientado en un contexto íntegro, recreado a la perfección. Unas baldosas de piedra, colocadas oportunamente, señalan la posición de los tres protagonistas y del resto de los caminantes que llegan detrás.
El meridiano solar, presente en los tiempos de Pellizza, visible sobre la pared del edificio ubicado frente al Palazzo, rediseñado recientemente por el proyectista Luciano Agnes, ha vuelto a marcar el ritmo de un lugar en el que los silencios y los colores son idénticos a los de hace cien años.

VOLPEDO
EL MUSEO DIDÁCTICO

Para presentar el mundo y el arte de Pellizza a estudiantes y al público en general, se creó el Museo Didáctico, en el edificio Palazzo del Torraglio, ubicado frente a la Plaza del Cuarto Estado, bajo absoluta dirección de la Profesora Aurora Scotti, actual director científico del Museo.
El recorrido se desarrolla a través de seis habitaciones contiguas. Paneles explicativos, imágenes fotográficas, documentos y objetos varios, interpretan a Volpedo y a Pellizza, su familia y biografía, examinando cada paso del artista en el pasaje del realismo al simbolismo, y los ciclos inspirados en el amor y la naturaleza. Se evidencia con atención la “construcción” de cada obra, como en el ejemplo de La Procesión (composición crucial dentro del proceso de transición a la técnica divisionista) y por supuesto de El Cuarto Estado, a cuya extensa elaboración ha sido dedicado el espacio principal.
La últimas secciones están dedicadas a las técnicas aplicadas y el laboratorio de color; pigmentos y otros materiales, telas y recuadros, obedecen en armonía a los ritmos, formas y luz, presentes en todas las composiciones.
El Museo Didáctico comprende un alto valor educacional, considerablemente apreciado. La filosofía que encierra, y el establecimiento en sí, se prestan a introducir a los estudiantes, aún más jóvenes, en el mundo del arte. Al mismo tiempo, ofrece los elementos de investigación y de profundización necesarios para aquéllos de niveles muchos más elevados, incluso, universitarios.

UN PINTOR, UN NOMBRE, UNA TIERRA
Cuando Pellizza, habiendo terminado sus estudios, toma la dura decisión de radicarse definitivamente en Volpedo, establece una relación sólida con la gente y la atmósfera de su tierra, dando vida a una serie de trabajos, fuertemente ligados a la geografía en la que fueron creados.
Por fortuna, la ciudad conserva intacta la fisonomía del período en cuestión, y permite a sus visitantes recoger toda la fuerza del mensaje del arte y la cultura del autor de El Cuarto Estado, uno de los principales actuantes del movimiento artístico de fines del Ochocientos y comienzos del Novecientos.
El Estudio de via Rosano, el Museo Didáctico, la Plaza del Cuarto Estado, y los demás sitios que protagonizan su gran obra, siguen un ritmo que se conecta a la Pinacoteca de la Fundación C. R. di Tortona. Allí, se aprecia en una entera sala la pintura del artista volpedense, prolongando el ambiente de la tierra que siempre lo nutrió e inspiró.

TORTONA
LA PINACOTECA DE LA FUNDACIÓN C.R. DE TORTONA

Una vez finalizada la visita al atelier de Pellizza en Volpedo, y a los sitios que inspiraron gran parte de su obra, el recorrido histórico y artístico se completa en la Galería de Arte de la Cassa di Risparmio di Tortona.
Abierta al público a partir de 2001, se encuentra en un antiguo edificio conocido como Palazzetto Medieval: un lugar cargado de historia, ideal para exponer una colección que abarca más de cuarenta grandes obras, pertenecientes a nueve artistas tortoneses. Entre ellos, Pellizza, Barabino (1883-1950), Saccaggi (1868-1934), Patri (1883-1952), Dossola (1887-1970), Boccalatte (1885-1970), Cuniolo (1903-1976), Sala (1876-1960) y Leddi (1930, -).
Doce del total de las obras corresponden a Giuseppe Pellizza, indicando los momentos más representativos de su vida y carrera artística. Desde sus inicios en la Academia de Brera (Autorretrato 1885-1886), al género de pintura adoptado hacia la segunda mitad de los ochenta, pasando por el retrato y el paisaje, y un precoz matiz de pintura de tipo “social” como en Cabeza de niña, 1887, La mujer del Inmigrante, 1888, y La escollera de Sturla, 1890.
La técnica divisionista que emerge en La Sagrada Familia (1892), uno de los pocos temas religiosos tratados por el pintor, resulta evidente a partir de retratos como el de Giovanni Cantù y Sofia Abbiati (ambos del 1895), y en la obra Mi Alcalde (1903). En su trabajo se presenta progresivamente un proceso de proyectación elaborado, y una clara definición a nivel de composición y claroscuros, como en el ejemplo de El ahogado (1894).
La Pinacoteca de la Galería de Arte se vió recientemente enriquecida con la adquisición de Piazza Caricamento in Génova, de Plinio Nomellini (1866-1943), admirable óleo de 1891, impaginando una pintura a plein air de tangente impresionista, con explícito contenido de reclamo social (figura al pié). Su aporte es muy significativo dentro del contexto tortonés, debido a que el pintor livornés P. Nomellini ejercía una fuerte influencia sobre G. Pellizza.

©2005 Associazione Pellizza da Volpedo onlus – Traducción Norma Noemi Pino